Es de esos días en los que a uno le pasan tantas cosas que necesita un punto de fuga, como dibujar, escuchar música o cepillar a los gatos. En realidad me apetecía más hacer unas fotos con mis muñecos Depredador y una moto a escala que es de mi churri, pero luego me vino la desgana porque no es precisamente un día en que la paciencia acompañe a mis musas. Pero luego, y a raíz de la publicación de Pilar Ageitos sobre unas memorias que teníamos que redactar para el certificado de un curso, recordé que necesitaba hacer la mía y empecé a sentir el gusanillo de fugarme escribiendo un poco.
Os lo pongo aquí porque da la casualidad de que el tema iba de "Tabús y estigmas" alrededor de la salud mental. Y éste blog se llama "Sólo para locos". Es fundamental aclarar que el título viene de lejos, de cuando allá por 2002 leí por primera vez "Lobo Estepario" y cruzaba una crisis espiritual, no comparable pero cuanto menos "crisis" como la que atravesaba también el escritor en el momento en el que escribía el libro, y que me hizo acercarme al personaje. Una de las frases que más me marcaron fue precisamente esta, cuando el protagonista llega a un sitio donde había un cartel que decía: "Entrada sólo para locos, cuesta la razón."
Por eso titulé así mi primer blog, éste, que pretendía recopilar entradas puramente enciclopédicas, pues por aquél entonces estudiaba Anatomía Patológica y dimos algunos aspectos de Medicina Legal. Como véis no conseguí continuar ese ritmo, ni hubo tanta sangre y vísceras que me propuse exponer, y el blog ha adquirido un matiz más personal, donde pongo mis idas de olla, mis ralladuras, mis pesadillas y alguna que otra cosa más que considero oportuna publicar.
Así que volviendo al tema del tabú y los estigmas, y copiando un poco a mi compañera Pilar (¡Artistaza!), me apetece difundir la memoria que escribí sobre el curso al que fui hace poco, en el que aprendimos que los voluntarios que nos movemos en ese mundillo "sólo para locos", somos en gran parte responsables de ayudar a erradicar la falsa creencia e imagen del enfermo mental como criminal o figura peligrosa. Desde luego mi opinión no es la panacea, pero espero que ejerza un efecto positivo en vuestras mentecillas. Odio estar citando frases, y al final de la memoria encontraréis otra de Albert Einstein, pero respecto a Lobo Estepario, hubo otra gran frase con la que quisiera presentar esta memoria:
"Los locos que son genios, completan la psicología defectuosa del equilibrio mundial."
Hoy me acercaba al ordenador a
revisar como todos los días las noticias en la prensa digital, cuando un
titular llamó mi atención. Un joven estudiante estadounidense de dieciséis años
apuñaló el día de ayer a 22 personas de su escuela. Recordé inmediatamente la
trama de la película que proyectamos en el III curso de voluntariado en salud
mental, aquella en la que Kevin, un estudiante de esa misma edad, asesinaba a
sangre fría y premeditadamente a compañeros de su colegio, armado con un arco y
flechas.
En la nota de prensa redactada
para el diario "La voz de Galicia", rezaba textualmente "El
joven Alex Hribal, acusado por el ataque con cuchillos que causó más de veinte
heridos en una escuela secundaria de Pensilvania, no ha tenido problemas
psiquiátricos, afirmó hoy su abogado Patrick Thomassey."
Me vino a la cabeza la charla que
tuvimos con el Profesor Carlos Sobral, que nos hablaba sobre la psicopatía y
que él no consideraba que por los rasgos de las personas que la padecen, no se
atrevía a clasificar este desorden como una patología psiquiátrica. En primer
lugar se trata de personas con una personalidad con umbrales de satisfacción y
desagrado distintos a los de la población media. Éste tipo de personas
desencadenan reacciones de distinta índole por muchas razones diferentes: el
entorno familiar, el entorno académico, laboral, etc. Muchos de ellos pueden
desenvolverse en la sociedad perfectamente sin presentar reacciones violentas o
protagonizar situaciones trágicas, sin embargo pueden ser antipáticos o no
comprender situaciones cotidianas como el sufrimiento o la felicidad de los
demás.
Dicho ésto y retomando un poco la
noticia que me trae a esta recapitulación de la charla del Profesor Sobral, al
leer la redacción me ha dado la impresión de que el autor de la nota aclara
algo que todos daban por sentado: "el chico no ha tenido problemas
psiquiátricos". Todos entendemos o queremos entender que éste tipo de sucesos
trágicos siempre tienen una razón, y para todos es más tranquilizador que el
que una persona pueda cometer una atrocidad se deba a un trastorno mental.
Notas como ésta, por muy breve que sea el guiño a los problemas psiquiátricos,
son las que durante años han fomentado ese miedo y ese aislamiento hacia las
personas que los padecen. Pretendemos creer que somos una sociedad normal,
cuando quizá muchos ni nos inmutemos ante un mendigo pidiendo dinero o la
mirada de un animal sarnoso y muerto de hambre.
A lo largo de mi trayectoria
vital he tenido la buena y mala suerte de convivir con todo tipo de personas y
situaciones que me hacen diferenciar y tener clara la convicción de que muchas
de las cosas malas ocurren sin tener una enfermedad mental, y que hay muchas buenas
que ocurren teniéndola. Si algo respaldaba mi teoría de que hay mucha más gente
considerada "normal" cometiendo atrocidades que las que padecen
trastornos mentales, es el mata-análisis que citaba el Profesor Sobral, en el
que se sintetizaban los resultados de diversos estudios con parámetros más
generales sobre la prevalencia de situaciones violentas en personas no
diagnosticadas sobre las que sí lo estaban. Los resultados de aquello que nos
contaba el Profesor me han hecho saltar una alarma en mi interior, y que
debería saltar también a los demás. Porque estamos aparentemente a salvo
creyendo que los malos que están tras las rejas están completamente locos,
cuando en realidad de quienes deberíamos pensar eso y en consecuencia
protegernos, es de aquellos que están en puestos tan importantes que marcan una
diferencia entre sanidad gratuita y privatizada, que son aquellos peces gordos
sentados en asientos de cuero maquinando un ERE, que son aquellos vecinos que
siempre saludan en el pasillo, que son el compañero incomprendido del asiento
de adelante. Básicamente que puede ser cualquiera.
Personalmente, y gracias a la
experiencia en voluntariado, tengo la convicción de que corro más peligro en un
bar que en cualquiera de los pasillos del psiquiátrico donde una viejecita
deprimida me cuenta sus mayores miedos mientras practica caligrafía en una
libreta, o Chuchito que hoy se encuentra alegre me cuenta un chiste. Estoy
convencida de que no es el trastorno el que hace a las personas malas, que no
hay esquizofrénicos asesinos en serie; el hecho de sufrir alucinaciones no te
hace maligno, sin embargo planificar y disfrutar el daño a otros, manifestado a
través de cualquier tipo de violencia (porque sí, recortar en Sanidad y
Educación es una forma de violencia) sí es peligroso, progresivo y malévolo.
Todos tenemos a mano la
información, pero como reza el dicho: "El árbol no nos deja ver el
bosque". Todos los días escuchamos que hay despidos, que aumenta el paro,
que nuestros niños se mueren de hambre, que nuestros enfermos de cáncer mueren
porque no pueden seguir pagando el tratamiento, que aparecen siete galgos
colgados por el cuello de un árbol o que el narcisismo y arrogancia de un
médico ha matado a un paciente, o varios. ¿Quién está detrás de todas estas
consecuencias fatales? Desde luego no es un Autista ni un Bipolar.
Quizá debamos reconsiderar
muchísmo cambiar de mentalidad, no sólo para erradicar el estigma hacia la
enfermedad mental, sino hacia todo aquello que nos parece inmoral o anormal, y
empezar a plantearnos qué es lo que nos hace humanos o merecedores de un sitio
digno en éste mundo loco, nos sorprendería enormemente, como me he sorprendido
yo, de que nos hemos aferrado a la idea equivocada de que todo lo malo tiene
una explicación y que es prácticamente todo aquello que no aceptamos porque es
lo que nos han dicho los demás que "no es normal". Como en todo tabú,
realmente significa un acto de verdadera conciencia darse cuenta uno mismo del
entorno, de la realidad, y todo esto se consigue si uno se digna a conocer,
leer, acercarse, convivir, con aquello que nos han inculcado como
"malo".
Es importante que las
asociaciones que actualmente se encargan de salud mental en general o
patologías concretas, se apoyen mutuamente, se difundan, y extiendan sus entornos
de actuación. Que se teja una red de apoyo con otras asociaciones que no tengan
nada qué ver con los tejemanejes de la salud mental, para que la sociedad sea
la que se integre a este ambiente para convertirlo en algo multidisciplinar en
beneficio de todos y conseguir una mejor integración y readaptación de personas
que vienen de un duro proceso de curación físico y mental, llámese
esquizofrénicos, bipolares, autistas o reclusos. Muchos de ellos sólo necesitan
un empujón para poder sentirse completamente rehabilitados.
"Si se juzga a un pez por su capacidad de trepar a un
árbol, se pasará toda su vida creyendo que es un estúpido"
- Albert
Einstein.-


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